Y donde ponemos al alcalde; de lejitos…

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En temas de política el denominado “juego de las sillas” durante un acto protocolario como la visita del Presidente de la República es sumamente importante pero sobre todo trascendente; para quienes no tengan la menor idea de lo que se trata, su explicación es sumamente simple, los asientos se asignan de entrada conforme a la relevancia del cargo con que se cuenta.

Es decir, en el escenario la silla principal siempre será la central, y partiendo de esta, a los lados se reparten por orden de importancia, pero siempre avaladas por la figura principal, en el caso de los eventos realizados en Aquismón y Ciudad Valles, por el mismísimo Presidente de la Republica, Andrés Manuel López Obrador.

En el caso de Valles, fue más que evidente el distanciamiento que existe actualmente entre el Gobierno del Estado y el encabezado por Adrián Esper, al que podríamos sumarle ahora la poca relevancia que le dieron durante el acto los organizadores, y la muestra de ello fue que prácticamente le dieron un espacio en el presídium por compromiso; fuera del primer cuadro.

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Dicha situación tomo por sorpresa al propio alcalde, quien al subir al templete, busco su nombre en la silla justo al lado de AMLO, llevándose la sorpresa de que no estaba, y tras una mueca, no le quedo más que echarle un vistazo a los demás asientos, hasta que se encontró el suyo, a seis espacios del que, al menos por protocolo debió haber sido su lugar.

Situación que no le ocurrió al Presidente Municipal de Aquismón, Oscar Suarez durante la tarde del sábado, ya que en el acto su silla estuvo junto al presidente, en un cuadro donde PRI, MORENA y PAN se encontraban juntos, si es que de partidos y colores queremos hablar.

Quizá la gota que derramo el vaso, más allá del abucheo que recibió Esper al ser saludado en su discurso por el gobernador, Juan Manuel Carreras, fue el momento de la entrega simbólica de apoyos, cuando AMLO al entregar el apoyo al beneficiario dejo de lado al acalde, al grado no voltearlo a ver y se regresó a su lugar.

Dicen los enterados que estas acciones no surgieron de la nada y podrían atribuirlas al desplante, muy a su estilo que protagonizo Esper Cárdenas al “por los suyos”, querer tener el uso de la palabra durante el evento, situación que para quienes estamos acostumbrados a las coberturas presidenciales, sabemos que por protocolo en representación del estado solo tiene uso de la palabra el gobernador.

El apoyo que ofreció el mandatario federal en el tema del turismo y de buscar inversionistas para poder concretar un aeropuerto en la huasteca, fueron los que le salvaron el día al alcalde, después de tantas malas pasadas que le tocaron vivir el domingo.

Ojalá que para la próxima visita presidencial, si es que se da, las cosas le salgan mejor al alcalde y sus operadores, a quienes ni la repartición de pañuelos morados y avioncitos de helio les salió.

Ahora solo falta que como rabieta, el “independiente” salga a escudar sus incapacidades políticas y de trabajo con sus ya comunes teorías conspiraciones; o que se su bolsa tuvo que pagar alguna cena o la renta de mobiliario.

 

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